La muestra ‘Habitar el misterio. Arte, humanidad y trascendencia’ reúne 28 obras en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA, con entrada libre y gratuita, hasta el 8 de noviembre.
La exposición Habitar el misterio. Arte, humanidad y trascendencia se presenta en el Pabellón de las Bellas Artes de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero, hasta el 8 de noviembre. La muestra, organizada en vísperas de la visita del papa León XIV al país, reúne 28 obras seleccionadas de las últimas dos ediciones de la Bienal de Arte Sacro.
María Pimentel de Lanusse, directora de la Bienal de Arte Sacro, y Verónica Parselis, curadora del Pabellón, explicaron que la exposición busca vincular lo sagrado con lenguajes contemporáneos. Según Pimentel, desde la creación de la Bienal hace cuatro décadas, «la posibilidad de vincular lo sagrado a los artistas de su tiempo siempre fue una prioridad». La directiva mencionó al padre Paul Irénée Couturier, quien involucró a artistas como Fernand Léger, Pablo Picasso y Henri Matisse, sosteniendo que el arte sacro debía estar en sintonía con los lenguajes actuales.
Uno de los ejes de la muestra se relaciona con la encíclica Magnífica Humanitas del papa León XIV, que aborda debates contemporáneos como el avance de la tecnología y el abuso de una lógica utilitarista que, según el texto, descarta la dignidad humana. Las curadoras señalaron que la encíclica plantea la necesidad de recuperar cualidades humanas para «no perder el contacto, la convivencia y los aspectos elementales que evidencian nuestra condición, como por ejemplo el arte».
Pimentel y Parselis indicaron que lo religioso y lo sagrado tienen un carácter antropológico y existencial, y que el arte se vuelve un reflejo inesperado. «Queremos que las obras hablen de un otro sin repetir iconografías clásicas solamente, sino que despierten la dimensión de lo sagrado», declararon.
Entre las obras expuestas se encuentran Ojo de cielo, una pintura sobre mantel de Diana Aisenberg; una talla en madera de Juan Rey; El altar de Alter, de Mirta Kupfermine, una instalación que alude a las ruinas de Babel; La falla de Dios, de Mateo Amaral, que mediante luces LED imita textiles aymaras; una pintura de Nicolás Domínguez Nacif; Sol Flor, de Itamar Hartavi; y Danza Macabra, de Franco Vico, que presenta una crítica a figuras empresariales enmascaradas.
La muestra incluye también obras de Juan Seifo, Fernando Loré, Diego Fontanet, Sasha Minovich, Blas Aparecido y Hernán Salvo. Según Pimentel, Una nueva esperanza, de Minovich, es representativa de los tiempos actuales frente a las catástrofes naturales que, afirmó, desatan debates que dividen a la sociedad.
La exposición se puede visitar en avenida Alicia Moreau de Justo 1300, Puerto Madero, de lunes a domingo de 11 a 19, con entrada libre y gratuita.
