Según un informe del Observatorio Pyme y el Mapa de la Deuda, el 48% de las pymes industriales registró demoras en los cobros y la morosidad del sector se multiplicó por más de nueve entre 2024 y 2026.
El 48% de las pymes industriales registró demoras en los cobros de sus clientes y el plazo promedio pasó de 39 a 49 días, mientras que el pago a proveedores se acortó de 38 a 32 días. Según el módulo para empresas del Mapa de la Deuda, la deuda total del sector subió 72,3% en términos reales entre 2024 y 2026 y la deuda en mora se multiplicó por más de nueve: ya asciende a $3,51 billones.
Los datos surgen de cruzar el último relevamiento sectorial del Observatorio Pyme con el módulo para empresas del Mapa de la Deuda, la herramienta del Centro de Estudios para la Ciudad (CEC). Fueron difundidos este jueves 5 de noviembre y muestran que el 48% de las industrias pymes registró demoras en los cobros de sus clientes: el plazo promedio de cobro pasó de 39 a 49 días entre 2025 y septiembre de 2026, es decir, 10 días más en apenas un año.
Del otro lado de la misma cadena, el movimiento es inverso: el plazo que las pymes tienen para pagar a sus proveedores se acortó de 38 a 32 días. La brecha entre lo que tardan en cobrar y lo que tardan en pagar se estiró a unos 17 días, un hueco que muchas firmas cubren con recursos propios, con deuda bancaria o directamente dejando de cumplir compromisos.
El Mapa de la Deuda permite ver el otro extremo del problema. Entre 2024 y 2026, la deuda total de las empresas creció 72,3% en términos reales (es decir, descontando la inflación), mientras que la deuda en condición de mora aumentó 840%: más de nueve veces en dos años. En el último período medido, el stock real de deuda empresaria fue de $87,94 billones, de los cuales $3,51 billones ya estaban en mora.
La foto por tamaño de empresa es la más elocuente: la morosidad de las pymes es de 8,2%, más del doble que el 3,9% de las grandes empresas (2,1 veces). Entre las microempresas la tasa trepa al 17,6% y entre monotributistas y autónomos llega al 11,6%. Cuanto más chica es la firma, menos espalda financiera tiene para atravesar un atraso.
Otro termómetro del mismo problema son los cheques sin fondos: entre enero de 2025 y septiembre de 2026, la cantidad de cheques rechazados se multiplicó por 2,5, con un pico de 193.336 cheques en diciembre de 2025. El informe también detecta que el 19,7% de las empresas que tienen mora en sus deudas bancarias también acumula mora con el fisco, y que un 2,2% de las firmas que están al día con sus deudas bancarias igual tiene atrasos impositivos.
El contexto no ayuda: para el 75% de las empresas los costos subieron por encima de los precios de venta, con la energía como el factor que más golpeó (72% de las respuestas). Siete de cada diez pymes registraron una rentabilidad menor a la de 2025 y una de cada siete industrias pymes ya sufrió embargos de ARCA por atrasos en obligaciones corrientes (IVA, Ganancias y aportes); entre las pequeñas, la proporción sube a una de cada cinco.
El pesimismo también es un dato: el Índice de Confianza Empresarial del Observatorio Pyme cayó a 40 puntos, el valor más bajo desde el tercer trimestre de 2023, y siete de cada diez empresarios esperan que la economía empeore. La caída de las ventas sigue siendo el problema principal para el 82% de los industriales; a esa lista se sumó la competencia de productos importados, señalada por el 43%.
Cuando una pyme no puede sostener la cadena de pagos, el problema no queda dentro de la empresa: deja de comprarle a sus proveedores, retrasa sueldos o cierra. Cada cierre destruye puestos de trabajo concretos y arrastra a los comercios y servicios de la zona que dependían de ese movimiento. En ese marco, el sector viene reclamando asistencia: esta semana, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció medidas de alivio para pymes endeudadas, aunque el Gobierno insiste en que el aumento de la morosidad es un problema entre privados.
La producción industrial pyme viene de cerrar el tercer trimestre con una caída de 11,9% interanual y el empleo del sector, un 5,6% abajo, con 14 trimestres consecutivos en baja, según el mismo relevamiento sectorial. Con ese punto de partida, el estiramiento de los plazos de cobro y el aumento de la mora funcionan como un freno extra: sin caja no hay inversión ni recuperación posible.
