La adolescente pidió a su padre abrir un local en lugar de celebrar sus 15 años. Atiende el kiosco a diario y estudia. Un video con su historia supera los 7 millones de reproducciones en Instagram.
Martina García cumplió 15 años el 17 de octubre. En lugar de la fiesta tradicional, solicitó a su padre, Víctor García, que le abriera un kiosco. Desde entonces, atiende el local todos los días en Comodoro Rivadavia y continúa con sus estudios.
Víctor García relató cómo surgió la decisión: «Al principio, así como toda adolescente, quería fiesta, y después me dijo: ‘No, no quiero fiesta’. Y yo estaba con el tema de la apertura de otro local y me dice: ‘Yo quiero que me regales el local, quiero que me abras un local chiquito para mí, un kiosco, como ella me ve emprender a mí, y quiero laburarlo yo, quiero ser la dueña’. Y bueno, y de ahí le metimos para adelante», declaró a ADNSUR.
Un video en el que Martina cuenta su experiencia emprendedora se viralizó en Instagram y superó las 7 millones de reproducciones. La adolescente expresó: «La verdad me sorprendió demasiado, no pensé que me iba a hacer tan viral. Me gustó que se haya viralizado para que otros jóvenes de mi edad puedan usarme como inspiración, para que si tienen vergüenza de tener un emprendimiento lo hagan, que no les afecte las críticas y que si les gusta eso, que hagan lo que les haga feliz y que lo intenten».
Sobre el origen de la idea, Martina explicó: «Sí, la verdad que eso fue gracias a mi papá, porque yo desde chica lo veo emprender mucho y a mí siempre me gustó esa idea. Después empecé a ver muchos chicos en Comodoro que también se largaban a emprender y me gustaba mucho la idea, y bueno, fue gracias a mi familia que siempre fue emprendedora y también a las redes».
Víctor se refirió a la disciplina de su hija y a las críticas tras la viralización: «Sí, la verdad que sí, superemocionante, yo superfeliz y orgulloso de la hija que tengo, del apoyo que ella me da… El tema del estudio, como dijo ella, nunca dejó, nunca abandonó: ella estudia normal a la mañana y a la tarde me da una mano, también va a inglés».
«Estoy muy feliz y orgulloso de la hija que tengo. Contento más que nada por lo que quiso hacer y por lo que quiso inspirar a esos chicos, que creo que la juventud no está perdida, ¿no?, que pueden apostar y se puede», agregó.
El padre también mencionó el contexto económico: «Eso fue mi miedo también al emprender y a meterle a esto, porque muchos locales están cerrando y la verdad que eso es triste, y nada, pero como le digo a todos, hay que meterle. Nosotros acá es un laburo familiar. Laburamos todo el día, estamos todo el día, yo arranco de temprano y estoy hasta la noche. Estamos muy contentos por los resultados», concluyó.
