En un duro revés para el Gobierno, que no buscó evitar el previsible resultado encarando algún tipo de salida alternativa más allá de apostar por la falta de quórum, el Senado rechazó este jueves los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, designados por decreto «en comisión» por el presidente Javier Milei hasta el próximo 30 de noviembre.
En el caso del juez Lijo, quien no había asumido porque el máximo tribunal no le aceptó su pedido de licencia en el Juzgado Federal N°4 de Comodoro Py, la votación resultó con 27 votos a favor, 43 en contra y 1 abstención. Mientras que García-Mansilla, quien sí se incorporó rápidamente a la Corte, su pliego recibió 20 votos positivos y 51 negativos. Al no reunir ninguno los dos tercios de los votos de los presentes necesarios y sí, por el contrario, superar el número que se requería para conformar un tercio que bloqueara las chances, ninguno resultó aprobado.
Con García-Mansilla se abrirá un conflicto de poderes y reclamos judiciales, dado que quienes rechazaron este jueves su pliego aseguran que su nombramiento debe caer de inmediato, ya que es el Senado quien tiene la atribución constitucional de designar a los jueces de la Corte. Del otro lado, el oficialismo y sus aliados defendieron que ya fue designado por decreto del Poder Ejecutivo y es legal que permanezca hasta el próximo 30 de noviembre, fundamento que bajó desde la Casa Rosada en los últimos días ante la pronosticada derrota en el recinto. Además, el catedrático avisó que considera que solo podrá ser removido por juicio político.
Con la resolución de este jueves, la novela de los jueces para la Corte elegidos por Milei tuvo su cierre en el Senado, aunque lo de García-Mansilla continuará en otros capítulos. La postulación de ambos fue realizada por el Gobierno el 20 de marzo de 2024: a Lijo se lo propuso para ocupar la vacante que había dejado Elena Highton de Nolasco en noviembre de 2021, mientras que a García-Mansilla se lo postuló meses antes de la jubilación de Juan Carlos Maqueda, quien cumplió 75 años el 29 de diciembre pasado y dejó la Corte.
Los pliegos finalmente se enviaron dos meses después, el 28 de mayo, a la Cámara alta, donde se les dio ingreso formal en la sesión del 12 de junio. El 21 y 28 de agosto, Lijo y García-Mansilla, respectivamente, asistieron a audiencia pública ante la Comisión de Acuerdos. Desde ese momento, ningún pliego reunió las firmas necesarias para habilitar el dictamen y ser llevado al recinto.
El dictamen para Lijo recién se consiguió el 12 de febrero de este año, durante el período de sesiones extraordinarias en el que el Poder Ejecutivo puso el tema en agenda. Fue con la última firma de la catamarqueña Lucía Corpacci, cercana a Cristina Kirchner, lo que significó todo un gesto. Aunque se especuló con una sesión para el 20 de ese mes, finalmente el oficialismo no pudo garantizarse los votos. Culminando el mes sin que avance la cuestión, el presidente los nombró por decreto, en una decisión ampliamente criticada.
Al día siguiente de la publicación del decreto en el Boletín Oficial, en una ceremonia que contó con la reserva previa, los jueces del máximo tribunal Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti decidieron tomarle juramento a García-Mansilla, quien dos días después se sentó en la Asamblea Legislativa del Congreso estrenando cargo.
Unión por la Patria, que tuvo entre sus integrantes a algunos que votaron por Lijo, cargó duramente en su totalidad contra García-Mansilla, a quien ya rechazaban por su perfil «conservador». Además, nunca dejaron de reprochar que el Poder Ejecutivo no haya propuesto al menos para uno de los dos lugares a una mujer.
Pero lo que endureció aún más la postura de los detractores de García-Mansilla, viejos y nuevos, éstos últimos que cambiaron de verlo con buenos ojos a oponerse a su pliego, fueron las palabras que el propio catedrático tuvo durante la audiencia pública cuando fue consultado por la camporista Anabel Fernández Sagasti sobre qué pensaría si su designación saldría por decreto, al recordar el antecedente de Rosatti y Rosenkrantz en el comienzo de la gestión de Mauricio Macri.
«Visto el impacto que tuvo el decreto 83 de 2015 en la opinión pública, yo no hubiera aceptado una nominación en comisión, porque más allá de que la Constitución lo prevé, evidentemente hay un gran sector de la población que, con buenas razones, resiste ese tipo de decisiones, que son discrecionales del presidente», sostuvo García-Mansilla en ese momento, y cuando la legisladora le preguntó si creía que eso podría afectar la independencia de un juez, el ahora cortesano reconoció que “es posible” que un magistrado nombrado de esa forma tenga “falta de independencia” si debe fallar en causas que involucren al Poder Ejecutivo.
A pesar de los pedidos de algunos aliados al Poder Ejecutivo para que retiren los pliegos y eviten la derrota, con un último intento por parte del correntino radical Eduardo Vischi, que estuvo en Casa Rosada con Santigo Caputo este martes, el Gobierno decidió no hacerlo.
La trascendental sesión de este jueves no estuvo presidida por la vicepresidenta Victoria Villarruel, ante la ausencia de Milei, por encontrarse una vez más en Estados Unidos. A las 14.13, cuando se alcanzó el quórum con 38 presentes, la vicepresidenta del cuerpo Silvia Sapag, de UP, se sentó en el estrado y abrió la reunión, ante el retraso sugestivo del presidente provisional, el oficialista Bartolomé Abdala, quien luego sí lideró la conducción durante la jornada.
(Fuente: Parlamentario)