El gobierno provincial busca refinanciar su deuda mediante una emisión de hasta 650 millones de dólares, con el objetivo de obtener un alivio en los vencimientos de los próximos tres años.
La provincia de Chubut ha iniciado una operación financiera con el objetivo principal de reestructurar los vencimientos de su deuda. A través de una nueva emisión de títulos públicos por hasta 650 millones de dólares, se busca recomprar total o parcialmente los bonos BOCADE, emitidos en 2016, que actualmente representan una obligación trimestral de cerca de 30 millones de dólares en capital e intereses.
Una comisión de funcionarios, encabezada por el ministro de Economía, Miguel Arnaudo, y el presidente del Banco del Chubut, Paulino Caballero, se encuentra en Nueva York para las gestiones finales previas al lanzamiento, cuyas condiciones se conocerán este jueves. Se estima que la tasa de interés de la nueva emisión oscilará entre el 9% y el 10%, lo que implica un costo mayor respecto de la tasa del 7,75% anual del BOCADE.
El eje de la operación es modificar el perfil de pagos. El nuevo bono contempla un período de gracia de tres años para la amortización del capital, durante el cual la provincia solo abonará intereses. Esto liberaría flujo de caja en el corto plazo, ya que desaparecerían los desembolsos trimestrales de capital. Una vez finalizado ese período, en abril de 2029, comenzaría a pagarse el capital en 28 cuotas trimestrales.
La garantía de esta emisión está respaldada por los ingresos por regalías petroleras de áreas estratégicas de la provincia, como Cerro Dragón, El Tordillo y Manantiales Behr. Mediante una estructura fiduciaria, se destinará un porcentaje de esos ingresos, comenzando por el 72,15%, al pago exclusivo del servicio de esta deuda, asegurando el flujo a los tenedores de bonos.
La operación se da en un contexto fiscal donde, tras un superávit primario en 2024, las cifras provisorias para 2025 muestran un déficit, con presiones provenientes del gasto en personal y los servicios de deuda existentes.
En resumen, la medida no reduce el monto total de la deuda, sino que la reperfila, cambiando presión financiera inmediata por un mayor costo futuro distribuido en un plazo más extenso.
