El partido PRO en Río Negro atraviesa un momento de definiciones tras la presentación de dos listas para su conducción, una de ellas observada por irregularidades formales. La Junta Electoral deberá resolver sobre su validez.
El PRO en Río Negro quedó envuelto en una interna marcada por tensiones y cuestionamientos, luego de la presentación de dos listas para conducir el partido, una de las cuales quedó bajo observación por posibles irregularidades formales.
Por un lado, el actual presidente Juan Martín formalizó su candidatura para la reelección cumpliendo con los requisitos establecidos. En paralelo, sobre el cierre del plazo, se presentó de manera digital otra nómina encabezada por Martina Lacour, aunque sin el respaldo en formato papel y con otras observaciones en su presentación.
La definición sobre la validez de ambas listas quedó en manos de la Junta Electoral partidaria, que deberá determinar si la nómina de Lacour cumple con las condiciones necesarias para competir. En caso de que ambas listas sean habilitadas, el PRO deberá realizar elecciones internas el próximo 17 de mayo. De lo contrario, se proclamará directamente la lista encabezada por Juan Martín.
Uno de los puntos más controvertidos surgió a partir de la inclusión de Gastón Varela como vicepresidente en la lista de Lacour. El dirigente, que integra la nómina oficialista como vice segundo, aseguró que no prestó su consentimiento y anticipó que realizará una presentación formal por lo que considera una posible usurpación de identidad.
Desde el sector de Juan Martín también deslizaron sospechas sobre el respaldo político de la lista opositora, al vincularla con el dirigente Aníbal Tortoriello, en medio de una disputa por el control del espacio partidario en la provincia.
La lista oficialista presenta un armado con referentes del PRO en distintos niveles. Entre ellos, la legisladora Ofelia Stupenengo como vicepresidenta primera, Varela como vice segundo y el diputado nacional Sergio Capozzi al frente de la Asamblea. Además, se suman dirigentes en roles de conducción y vocalías, en una estructura que busca consolidar la continuidad de la actual conducción partidaria.
