Mientras avanza la eliminación de las PASO, el oficialismo inició contactos con gobernadores de distintos signos políticos para construir futuros acuerdos electorales de cara a 2027. Chubut figura entre las provincias con negociaciones más complejas.
Mientras continúa negociando la eliminación de las PASO, el Gobierno nacional ya comenzó a mover fichas pensando en las elecciones de 2027 y avanza en conversaciones políticas con más de una decena de provincias para construir futuros acuerdos electorales. Detrás de esas reuniones aparece un debate estratégico que todavía no tiene una definición clara dentro de La Libertad Avanza: apostar por alianzas pragmáticas con gobernadores y fuerzas provinciales o intentar consolidar un armado propio que permita “pintar el país de violeta”.
Aunque faltan más de un año para las elecciones presidenciales, el espacio libertario ya puso en marcha los primeros contactos políticos. El esquema es encabezado por Karina Milei, junto al ministro del Interior, Diego Santilli, y el operador político Eduardo Menem, quienes iniciaron reuniones con distintos gobernadores en clave electoral.
Dentro del mapa que analiza la Casa Rosada aparecen provincias con perfiles muy diferentes: algunas ya sellaron acuerdos con el oficialismo durante 2025, otras acompañaron las principales reformas impulsadas por el Gobierno en el Congreso manteniendo cierta autonomía y un tercer grupo mantiene una relación más tensa, aunque sin romper el diálogo político.
Entre los gobernadores considerados aliados aparecen Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, quienes visitaron recientemente la Casa Rosada para avanzar en la continuidad de los acuerdos políticos y electorales. En paralelo, el oficialismo también abrió canales de negociación con mandatarios de provincias peronistas como Tucumán, Catamarca y Salta, además de distritos gobernados por fuerzas provinciales o dirigentes surgidos de la excoalición Juntos por el Cambio. Uno de los primeros en mostrarse junto a Karina Milei fue el gobernador salteño Gustavo Sáenz, quien mantuvo un encuentro político en Balcarce 50 en medio del armado nacional libertario.
En el Gobierno también identifican un grupo de provincias más complejas para negociar, entre ellas Santa Fe, Córdoba y Chubut, donde creen que las discusiones podrían ser más exigentes de cara a futuros acuerdos.
La aceleración de estas conversaciones tiene un objetivo inmediato: conseguir respaldo político para avanzar con uno de los proyectos centrales del oficialismo, la eliminación de las PASO. Frente a la resistencia del PRO y sectores de la UCR, el apoyo de los gobernadores se volvió clave para que el Gobierno pueda reunir los votos necesarios en el Congreso.
Al mismo tiempo, dentro de La Libertad Avanza ya analizan cómo jugar electoralmente en cada provincia. El dilema pasa por definir si competirán con candidatos propios en todos los distritos o si, en algunos casos, priorizarán acuerdos con gobernadores locales para evitar que espacios vinculados al kirchnerismo recuperen terreno. Las negociaciones anticipan una discusión compleja que no solo incluirá alianzas electorales, sino también lugares en listas legislativas, cargos provinciales e incluso el rol que podría tener Javier Milei durante las campañas locales.
En paralelo, el oficialismo cree que muchos gobernadores podrían optar por desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales, una estrategia que representa un riesgo para La Libertad Avanza. Aunque el espacio logró un fuerte desempeño en las elecciones nacionales de octubre, sufrió derrotas en gran parte de las disputas provinciales y municipales.
Por ahora, en varias provincias reconocen que las conversaciones todavía son preliminares, aunque los canales de diálogo entre los gobernadores y la Casa Rosada ya quedaron abiertos.
