En medio del conflicto paritario, Pablo Soto, vicedirector de la Escuela 746, denunció la falta de reconocimiento estatal y la crisis estructural que afecta a la educación en la provincia.
Mientras el conflicto docente en Chubut suma nuevos capítulos, las voces de quienes sostienen diariamente las aulas empiezan a ganar protagonismo. En ese contexto, Pablo Soto, profesor y vicedirector de la escuela 746, expuso un duro diagnóstico sobre la realidad que atraviesan los trabajadores de la educación y cuestionó la falta de reconocimiento estatal hacia la tarea que realizan día a día.
“A nadie le interesa mirar qué están haciendo los docentes”, afirmó este lunes, en diálogo con Ahora en Comodoro, por Seta TV. Soto aseguró que el problema excede ampliamente la discusión salarial y remarcó que existe una crisis estructural que lleva años sin resolverse.
“Tenemos el salario congelado hace por lo menos tres años y, si buscamos más atrás, la provincia viene con conflictos docentes desde 2005. Nunca se profundizan las discusiones sobre qué educación queremos”, sostuvo.
El docente cuestionó además las ofertas salariales presentadas por el Gobierno provincial. Recordó que la primera propuesta fue de $20.000 y calificó como insuficiente la última recomposición planteada, cercana a los $115.000. “Son números que no alcanzan a cubrir las necesidades familiares ni personales y mucho menos las necesidades del sistema educativo”, planteó.
Pero más allá del impacto económico, el vicedirector de la Escuela de Arte hizo foco en el desgaste cotidiano que implica sostener las instituciones educativas. “Las escuelas siguen funcionando como se puede. Seguimos recibiendo pibes, familias, seguimos pensando proyectos y tratando de educar cada vez mejor, pero atravesados por esta angustia personal y profesional”, describió.
Soto también puso en palabras una realidad que, según indicó, permanece invisibilizada: las horas de trabajo que exceden ampliamente el tiempo dentro del aula. “Anoche eran las 10 de la noche y estaba recibiendo mensajes de profesores con proyectos para la escuela. Eso pasa un domingo, un sábado o un miércoles a cualquier hora. Nuestra tarea es full time”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que los docentes cargan con responsabilidades que muchas veces el propio sistema no puede resolver. “La escuela contiene pibes, contiene familias, abre espacios de escucha y acompañamiento. La escuela hoy sigue siendo el lugar donde muchos chicos encuentran un horizonte de posibilidades”, afirmó.
El docente rechazó además la idea de que las escuelas estén “atrasadas” y aseguró que los profesores innovan constantemente para adaptarse a las nuevas realidades sociales y educativas. Sin embargo, consideró que ese trabajo no es reconocido. “Hay docentes comprometidos, produciendo saber, pensando estrategias y construyendo respuestas todos los días. Pero mirar eso supone reconocer el trabajo que se hace y retribuirlo económicamente. Entonces se prefiere pensar que en las escuelas no pasa nada. Se invisibiliza la tarea docente y se reduce a la asistencia de clases, cuando es mucho más compleja”, cuestionó.
Finalmente, reclamó que los docentes sean convocados a participar de las discusiones de fondo sobre el sistema educativo. “No se nos llama para pensar cómo fortalecer la escuela, cómo mejorar los programas o qué educación necesita la sociedad. Y somos nosotros quienes sostenemos cualquier proyecto educativo”, remarcó.
Además, advirtió sobre el deterioro de la infraestructura escolar en Comodoro Rivadavia y aseguró que el crecimiento de la ciudad no estuvo acompañado por inversiones acordes en educación. “La infraestructura educativa no creció como creció la sociedad. Ese desfasaje hoy se nota muchísimo”, concluyó.
