Patagonia Resources, controlada por los hermanos Juan y Patricio Neuss, acumula reclamos sindicales y políticos por demoras en la reactivación de equipos y una producción que aún no se recupera en áreas dejadas por YPF.
La petrolera Patagonia Resources, propiedad de los hermanos Juan y Patricio Neuss, enfrenta un creciente malestar en Santa Cruz debido a demoras en la reactivación de equipos, conflictos laborales y una producción que no muestra signos de recuperación. La empresa, que asumió la operación del bloque Los Perales-Las Mesetas tras el Plan Andes de YPF, es cuestionada por el Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables de Santa Cruz (SIPGER), que pidió al gobierno provincial evaluar la revocación de las concesiones.
El gremio denuncia que la compañía no cumplió con el nivel de actividad comprometido, incluyendo la demora en subir equipos de workover y pulling, y la continuidad de instalaciones paralizadas. El conflicto más visible involucra a 75 operarios de AESA, subsidiaria de YPF, que debían ser absorbidos por Patagonia Resources. Según el diario La Opinión Austral, unos 40 trabajadores son oriundos de Chubut, lo que abrió una controversia sobre la ley provincial ’90/10′ que prioriza la contratación de mano de obra santacruceña.
En paralelo, las regalías petroleras en el norte de Santa Cruz promediaron 12,4 millones de dólares mensuales en el primer trimestre de 2026, por debajo de los niveles de la pandemia (13,1 millones en 2020). La proyección para los próximos meses es de unos 14 millones, muy lejos de los 22 millones registrados entre 2023 y 2024. La caída productiva en Santa Cruz es más pronunciada que en Chubut, con descensos de entre 13% y 70% en algunas áreas comparadas con 2023.
Pese a los problemas en Santa Cruz, el grupo Neuss sigue expandiéndose en el sector energético: participó en la compra de Transener (356 millones de dólares), adquirió dos represas en Neuquén (200 millones) y compite por Metrogas (500 millones). Esta contradicción entre el crecimiento del grupo y la situación de sus áreas petroleras genera interrogantes sobre el futuro de la reconversión en la Patagonia.
