El gobernador Rolando Figueroa comenzó a delinear públicamente el escenario electoral de 2027 y abrió la puerta a que Neuquén vote entre junio y agosto, en un contexto marcado por la posible eliminación de las PASO nacionales.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, empezó a mover públicamente las piezas del tablero político de cara a las elecciones de 2027 y dejó una señal que ya impacta de lleno en toda la dirigencia provincial.
Durante una reunión política realizada este miércoles en el club Alemán junto a intendentes, diputados provinciales y referentes aliados, el mandatario deslizó que las elecciones neuquinas podrían realizarse entre junio y agosto de 2027, con una marcada preferencia por este último mes si finalmente el gobierno nacional elimina las PASO.
La definición no pasó desapercibida dentro del escenario político neuquino y aceleró automáticamente las especulaciones sobre la estrategia electoral del oficialismo provincial.
Neuquén busca despegarse de la discusión nacional
La posibilidad de adelantar los comicios provinciales aparece directamente vinculada al nuevo escenario político nacional impulsado por el gobierno de Javier Milei. Si Nación elimina las PASO, como viene planteando oficialmente, desaparecería la instancia electoral de agosto que históricamente funcionó como ordenadora de candidaturas y como gran termómetro político previo a las elecciones presidenciales. En ese contexto, provincias como Neuquén encuentran una oportunidad para separar la discusión local de la fuerte polarización nacional. La estrategia de Figueroa parece apuntar justamente a eso: provincializar la elección y evitar que la campaña neuquina quede absorbida por la disputa nacional entre libertarios, peronismo y oposición tradicional.
La Neuquinidad busca consolidar su fortaleza
El espacio político construido por Figueroa, La Neuquinidad, llega hoy en una posición de fortaleza dentro del escenario provincial. El oficialismo logró consolidar una estructura transversal que incorporó dirigentes provenientes del histórico MPN, sectores peronistas, partidos municipales e incluso referentes independientes. En paralelo, la oposición neuquina atraviesa un momento de fragmentación. El Movimiento Popular Neuquino enfrenta probablemente la crisis más profunda de sus más de 60 años de historia, con dirigentes divididos entre sectores alineados con Figueroa y estructuras propias debilitadas. El peronismo provincial continúa sin lograr un esquema de unidad consolidado y La Libertad Avanza todavía no construyó una estructura territorial fuerte en toda la provincia. Ese contexto aparece como uno de los principales argumentos políticos para adelantar la elección.
La estrategia detrás del calendario electoral
Dentro del oficialismo provincial consideran que votar antes de octubre permitiría aprovechar el actual momento político del gobierno antes de que el escenario nacional termine condicionando la discusión local. Además, sin PASO nacionales que funcionen como organizadoras de candidaturas, los tiempos políticos podrían acelerarse de manera considerable en Neuquén. Las internas partidarias, los acuerdos territoriales y los armados electorales comenzarían mucho antes de lo habitual. Por eso, las declaraciones de Figueroa no fueron interpretadas solamente como una definición de calendario, sino también como el inicio anticipado del proceso electoral neuquino.
El fantasma de la reelección ya aparece en el escenario
Aunque públicamente el gobernador todavía evita hablar abiertamente sobre una eventual candidatura para buscar un nuevo mandato, dentro del escenario político provincial la maquinaria de La Neuquinidad ya comenzó a moverse con lógica de continuidad. La posibilidad de votar entre junio y agosto le permitiría además al oficialismo sostener una agenda completamente provincializada, centrada en Vaca Muerta, infraestructura, obra pública, empleo y desarrollo económico. Es decir, temas donde el gobierno neuquino considera que hoy mantiene ventaja política respecto de sus adversarios.
