Mónica, marinera de Puerto Madryn, afirmó que las mujeres del sector marítimo enfrentan exclusión por parte de empresas y del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), con la pérdida de convenios que garantizaban cupos femeninos en los barcos.
En una entrevista desde Puerto Madryn, Mónica, una marinera con experiencia desde finales de la década de 1990, describió la situación actual de las trabajadoras del mar en la región. Según relató, la falta de apoyo gremial y la discriminación empresarial han provocado un retroceso en los derechos laborales conquistados por las mujeres en la industria pesquera.
Mónica indicó que realizó el curso de formación entre 1997 y 1998, y recibió su libreta profesional en enero de 1998. Desde entonces, afirmó que las empresas navieras les negaron el acceso a las embarcaciones, con expresiones como «mujeres no, mujeres no». Agregó que las cámaras empresariales imponían requisitos y cursos constantes, como clasificación de langostino, que no se traducían en oportunidades reales de trabajo.
Pese a las trabas, un grupo de mujeres logró subir a los barcos y ocupar posiciones en todas las áreas, incluyendo engrasadoras, oficiales, capitanas y jefas de máquina. Mónica trabajó como marinera de cubierta en la empresa Alpesca, donde cumplió funciones en planta, bodega y cubierta, y aprendió a manejar el guinche y realizar el cierre de bolsa.
Sin embargo, Mónica señaló que al regresar tras un período de retiro, constató que muchos convenios que garantizaban cupos de mujeres en los barcos habían desaparecido. «Se perdieron las carpetas nuestras en el gremio», declaró, y apuntó contra el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) por no acompañar a las trabajadoras en la búsqueda de embarque. «Hoy en día estamos siendo nuevamente discriminadas y marginadas, no solamente por los empresarios, sino por el gremio», sostuvo.
Ante esta situación, las trabajadoras conformaron una agrupación que nuclea a marineras de distintas generaciones. Según Mónica, hace casi dos años se reunieron en un salón con casi un centenar de mujeres de toda la región para coordinar acciones y presentar reclamos formales ante las autoridades.
Mónica reivindicó la capacidad de las mujeres para trabajar en el mar y afirmó que la lucha actual no es por privilegios, sino por el derecho a trabajar. «Hicimos un curso, no nos regalaron la libreta», concluyó.
