Una mujer radicada en la zona sur de Comodoro Rivadavia presentó una denuncia por la realización de fiestas clandestinas en un inmueble que, según indicó, opera como salón de eventos sin habilitación. El conflicto, según su relato, se repite desde hace años.
Una vecina de Comodoro Rivadavia, identificada como Sandra, denunció la realización de fiestas clandestinas en un supuesto depósito utilizado como salón de eventos en la zona sur de la ciudad. El hecho se registra sobre la calle Código 765, en el límite entre los barrios San Cayetano y Moure.
La mujer afirmó que compró su vivienda en la zona buscando tranquilidad, pero que con el tiempo comenzaron los problemas. Además aseguró que los eventos se repiten desde hace años y que afectan de manera directa su descanso y la convivencia en el sector.
“Hice varios reclamos, tanto hice denuncias contravencionales, hice una denuncia, va, en realidad es un reclamo en la Municipalidad por lo que estabas pasando, que es el tema de fiestas. Es un supuesto depósito, pero que en muchas ocasiones hacen fiestas. Y no son fiestas con 20 personas, son fiestas de 100 personas aproximadamente”, señaló.
La también docente afirmó que recurrió en reiteradas oportunidades tanto a la Policía como a la Municipalidad, sin obtener soluciones definitivas, y que incluso debió instalar cámaras para registrar lo que ocurre en el lugar. Según indicó, el inmueble no cuenta con habilitación como salón de eventos y solo presenta actividad cuando se realizan reuniones masivas.
“No es un lugar habilitado porque no tiene el nombre, como se caracteriza cualquier tipo de salón. Este es como un depósito, se ve de afuera, no vive nadie, solo cuando hacen eventos aparece todo el movimiento. Yo tuve que gastar dinero para poner cámaras, para tener registro de lo que pasa, porque nadie me escuchaba”, indicó.
El reclamo se enmarca en un historial previo de intervenciones en el mismo tipo de eventos clandestinos en la ciudad. En diciembre de 2025, un operativo municipal terminó con la clausura del local donde se desarrollaba una fiesta con más de 100 personas. Según se informó en aquella oportunidad, durante la inspección se constató música a alto volumen, falta de habilitación, ausencia de salidas de emergencia, matafuegos y venta de bebidas alcohólicas a menores de edad. El procedimiento fue realizado por la Secretaría de Control Urbano y Operativo junto a la Policía del Chubut, tras reiteradas denuncias vecinales.
Sandra planteó que la falta de acompañamiento vecinal profundiza su sensación de aislamiento en el reclamo. “No encuentro apoyo”, expresó. La vecina asegura que el último evento se realizó recientemente, pese a intervenciones previas en las que incluso se habrían detectado irregularidades como la presencia de menores. Indicó además que ya inició la conformación de un expediente administrativo con pruebas fotográficas y registros audiovisuales.
“Yo también necesito descansar. Yo soy una docente que trabajo doble turno, que necesito los sábados descansar y también tener esa paz, para después volver a mi inicio de mi trabajo y no lo estoy teniendo por estas personas que en realidad literal me retumba mi casa, porque no está en condiciones ese lugar para hacer ningún tipo de evento”, expresó.
También relató un episodio en el que, según su versión, fue impedida de acercarse a pedir que bajaran el volumen. “El sábado 6 de junio, cuando llegué a mi casa, tipo 21 horas, ya estaba todo el evento todo organizado ahí con la música al palo. Voy y me acerco como siempre a las personas responsables porque yo quería hablar por el tema de la música y decirles que por favor bajen el volumen, no sé, como para conciliar algo. Y en esos momentos habían dos mujeres ahí afuera y me dicen, ‘No, no, vos no podés pasar’, ‘y no vas a pasar’. Y le digo: ‘No, es que yo no quiero hacer, yo quiero hablar con la persona para decirle el tema de la música’ y me increpó, como que se venía encima. Es la primera vez que me pasa, nunca me habían tratado de esa forma”, agregó. “Entonces yo lo que hice, me di la vuelta y fui a la comisaría e hice la denuncia contravencional”, indicó.
La docente afirma que identificó a los propietarios del inmueble y sostiene que el lugar sería alquilado para la realización de eventos. Mientras avanza con nuevas presentaciones ante el municipio, insiste en que la situación continúa afectando su vida cotidiana y su descanso.
