Los afectados por el derrumbe del Cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia continúan sin servicio de gas en plena ola polar, mientras las tareas de aterrazamiento avanzan con maquinaria de gran porte.
Los vecinos del barrio Médanos, en la zona norte de Comodoro Rivadavia, continúan sin acceso al servicio de gas en medio de temperaturas extremas, mientras las obras de estabilización en el Cerro Hermitte avanzan con maquinaria pesada.
El 18 de enero de 2026, un deslizamiento de tierra en el Cerro Hermitte provocó evacuaciones masivas y daños estructurales en los barrios Sismográfica, El Marquesado, Médanos y Los Tilos. Más de 300 familias debieron abandonar sus hogares. Desde entonces, los vecinos que permanecen o regresaron al barrio enfrentan dificultades para calefaccionarse.
Verónica Costa, vocera de los damnificados, declaró: “Seguimos sin gas. Los vecinos que no han tenido la posibilidad de mudarse, o aquellos que tuvieron que volver al barrio porque ya se les hacía insostenible la situación del alquiler, están calefaccionándose como pueden: con garrafas, artefactos eléctricos, con leña”.
Costa agregó que las casas no están preparadas para ser electrodependientes y que ya se registraron eventos de fuego y fallas en equipos térmicos por sobrecarga de la red eléctrica.
En paralelo, las obras de estabilización en el cerro comenzaron a principios de junio. El 1° de mayo, la empresa IATASA recomendó un plan de aterrazamiento que consiste en la construcción de ocho escalones de cinco metros de altura. Se deben movilizar 110.000 metros cúbicos de suelo, que se descargarán contra el sector de Santa Lucía para generar contención.
Inicialmente, las tareas se realizaron con maquinaria municipal de menor porte. Posteriormente, se sumaron equipos de gran envergadura aportados por empresas. “Capsa fue la primera operadora que recogió el guante, hizo soporte con una retroexcavadora y una motoniveladora de gran porte. Su conocimiento en este tipo de terrenos va a ser un salto de calidad en los tiempos de obra”, señaló Costa.
Consultada sobre el estado de ánimo de los vecinos, Costa afirmó: “Tranquilidad todavía no hay. Sí una gran expectativa. Claramente no existe la angustia de los meses pasados, vemos que se van concretando las obras a paso sostenido, pero necesitamos restituir la seguridad de vivir en este barrio”.
Los plazos estimados inicialmente eran de 75 a 90 días de trabajo. Con el replanteo de la obra, que redujo el volumen de suelo de 170.000 a 110.000 metros cúbicos, se espera que los tiempos puedan acortarse. Desde esta semana, las máquinas de gran porte trabajan en la parte superior del lóbulo movilizado.
