José Guillermo Bilbao y Noelia Gissella Siares quedaron atrapados con su camioneta en un camino alternativo cerca de la Ruta 43. Sobrevivieron con mate, agua y el abrigo que tenían hasta que el rescate llegó tras gestiones que escalaron al Ministerio de Seguridad provincial.
José Guillermo Bilbao y Noelia Gissella Siares vivieron 44 horas varados después de que su camioneta quedara encajada en la nieve en un camino alternativo cerca de la Ruta 43, en la zona de Cerro Piedra, Santa Cruz. Con temperaturas que llegaron a 22 grados bajo cero, la pareja logró sobrevivir gracias a la administración del combustible, el abrigo que llevaban y la comunicación permanente con sus familiares.
Habían emprendido viaje el sábado para llevar alimento y forraje a sus animales. El camino habitual estaba bloqueado por la intensa acumulación de nieve, por lo que optaron por un antiguo acceso alternativo. En plena travesía, la camioneta quedó encajada y ya no pudieron continuar ni regresar.
En diálogo exclusivo con «Yasabés», el vecino santacruceño relató la odisea. “Nos quedamos varados más o menos a 60 km de la ruta 43. En menos de 24 horas cayeron alrededor de 40 cm. Nosotros tenemos animales en la zona y tuvimos que salir para aprovisionarnos de alimento y forraje, entonces teníamos que buscar la alternativa para salir. El camino principal no podíamos usarlo porque había mucho más nieve. Buscamos un alternativo, logramos avanzar 7 km en 2 horas y ya después no pudimos avanzar más porque quedamos encajados”, relató.
Bilbao contó que no es la primera vez que enfrentan condiciones extremas, pero sí la primera en la que no pudieron resolver la situación por sus propios medios. “Nosotros estamos acostumbrados. Hemos pasado inviernos con mucha más nieve pero con menos frío, y siempre que tuvimos algún inconveniente lo pudimos resolver solos en tiempo mucho más corto. Pero en esta oportunidad no pudimos y tuvimos que pedir ayuda”, afirmó.
El combustible fue un recurso clave que administraron al límite. “Con el tema del combustible fue una cuestión de manejarse para poder llegar a la mayor cantidad de horas posible. Lo íbamos administrando, parándolo, arrancándolo. Pero los últimos intentos ya costaban más porque estaba muy frío, entonces optamos por tenerlo en marcha nomás”, explicó.
Sobre cómo sobrellevaron las horas de encierro y frío extremo, detalló: “Ropa y abrigo sí teníamos, unas mantas y más ropa que llevábamos nosotros, y agua, un equipo de mate y nada más. Después alimento sólido no. Sobrevivimos tomando agua, charlando y llevándola, porque sabíamos que teníamos que aguantar hasta que llegaran los equipos de rescate”.
Consultado sobre si evaluaron alguna alternativa, Bilbao fue tajante: “La única alternativa que había era quedarse en el vehículo, que era lo que nosotros siempre hicimos. La otra era caminar, pero caminar era volver a la casa, hacer 7 km sobre la nieve, era suicidarse. A la temperatura que hacía, nadie resiste”.
Uno de los momentos más críticos fue cuando pidieron ayuda oficial. “Cuando tuvimos el inconveniente, lo primero que hicimos fue avisar a los familiares. Después acudimos a Defensa Civil de Las Heras y el mensaje fue contundente: no tenemos recursos, no podemos hacer nada”, reveló.
Ante la falta de respuesta, los familiares recurrieron a otros contactos. “Mi hermano llamó al ministro de Seguridad de la provincia, luego lo llamó a Jairo Guzmán y entre ellos empezaron a elaborar las alternativas de rescate”, contó.
Durante todo el calvario, la comunicación fue el sostén emocional. “Permanentemente tuvimos comunicación, eso nos hizo sobrellevar la situación mucho mejor”, destacó.
Para Bilbao, la experiencia dejó una enseñanza clave. “La ayuda tecnológica es lo que más sirve en el campo, y más en lo que es la comunicación. Si no tenés un equipo de radio o una antena como ahora, no la llegás a contar. Si no te rescatan dentro de 24 o 48 horas, no es imposible sobrevivir”, advirtió.
Finalmente, dejó recomendaciones para quienes circulen por zonas de nieve: “Lo de siempre: cadena, barreta, pala, aparejo, todo lo que se pueda llevar. La comunicación es sumamente importante. Y después, cuando no se puede resolver, quedarse en el vehículo, no salir a caminar. El peor error es salir a caminar, actuar con desesperación. Es lo peor que puede pasar”, sentenció.
