En el Día Internacional de la Papa Frita, ADNSUR recorrió la Costanera local y visitó el histórico carrito de Juancho, donde vecinos y familias se acercaron a disfrutar de uno de los clásicos de la ciudad.
La Costanera de Comodoro Rivadavia volvió a ser escenario de una postal bien comodorense: vecinos, familias y grupos de amigos que se acercaron a comer algo al aire libre y, en particular, a disfrutar de unas papas fritas en uno de los lugares más tradicionales del paseo costero.
En el marco del Día Internacional de la Papa Frita, ADNSUR realizó un móvil desde el histórico carrito de Juancho, donde el cono de papas volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la noche.
El clásico cono de papas fritas, que actualmente tiene un valor de $6.000, se presenta como una opción abundante y, según explicaron desde el carrito, puede ser compartido entre dos personas. La mayonesa aparece como el aderezo más elegido por los clientes, aunque también hay quienes prefieren acompañarlas con ketchup, mientras que en los últimos tiempos comenzaron a ganar espacio otras alternativas como la salsa criolla y el chimichurri. También están quienes prefieren comerlas solas, sin ningún agregado, para disfrutar directamente del sabor y la textura de la papa.
Más allá de las papas fritas, la propuesta gastronómica del tradicional puesto de la Costanera incluye lomitos, milanesas, choripanes, hamburguesas, panchos y superpanchos, aunque las papas y el choripán aparecen como dos de los grandes clásicos para quienes recorren el paseo costero. Durante el móvil, se mostró el tamaño de las porciones y el punto de cocción, mientras desde el estudio también surgieron distintas preferencias respecto del corte de la papa: desde la tradicional papa bastón hasta las papas rejilla o noisette.
Un clásico también durante el invierno
Aunque la Costanera suele tener una mayor concurrencia durante los meses de verano, desde el carrito señalaron que la actividad durante el invierno también tuvo momentos positivos, especialmente durante los días en que las condiciones climáticas permitieron disfrutar del paseo. Sin embargo, reconocieron que la situación económica también impacta en el movimiento comercial y que existen jornadas con buenas ventas y otras en las que la cantidad de clientes disminuye considerablemente.
El frío fue, justamente, uno de los protagonistas durante el recorrido. Con menos personas circulando por el sector que durante una jornada de verano, algunos vecinos igualmente se animaron a acercarse para comprar comida y compartir un momento con familiares o amigos. Entre ellos estuvo Gian Benjamín, un estudiante de una escuela de arte que contó que había llegado acompañado por su familia y que, además de las papas fritas, tenía previsto llevar comida para su casa.
La jornada también dejó una escena típica del paseo costero: vecinos que llegan en vehículo, compran algo para comer y continúan su recorrido, mientras otros aprovechan para tomar unos mates frente al mar. En uno de los encuentros, un vecino contó que había ido a comprar un lomito para que un niño llevara como vianda al día siguiente. Entre charla y charla, las papas fritas terminaron nuevamente en el centro de la escena.
Papas fritas, mates y una postal comodorense
El recorrido también permitió mostrar otra de las costumbres que forman parte de la identidad local: acercarse a la Costanera a tomar mates, incluso durante las noches frías, y compartir algo para comer. Los vecinos consultados coincidieron en que el paseo costero continúa siendo uno de los puntos elegidos para encontrarse y pasar un rato, mientras que la posibilidad de comprar comida en los carritos suma otro atractivo al lugar.
