Romina Saltiva, maestra del niño de 9 años que falleció tras caer de un séptimo piso en Rawson, relató el vínculo afectivo construido durante primer y segundo grado, y subrayó la necesidad de la educación emocional en las escuelas.
La comunidad educativa de Rawson atraviesa un período de duelo tras la muerte de un niño de 9 años, ocurrida el lunes por la tarde, cuando cayó desde la ventana de un departamento ubicado en el séptimo piso de la torre 3 del complejo habitacional Las Torres. En ese contexto, Romina Saltiva, quien fue su maestra durante primer y segundo grado en la escuela primaria, ofreció un testimonio sobre el vínculo que mantuvo con el menor y las características que observó durante su paso por el aula.
Saltiva recordó que el niño ingresó a primer grado con temor y angustia. «Cuando ingresó a primer grado era un niño que entró con mucho temor, llorando, con angustias. Nosotros trabajamos en equipo, porque la escuela es una gran familia, y acompañamos a los niños sobre todo cuando están con estas angustias», afirmó. La docente explicó que el menor manifestaba una necesidad de afecto: «El cariño, el abrazo. Buscaba mucho amor y lo manifestaba. Era un niño que daba mucho afecto, para poder también encontrarlo».
Respecto del entorno familiar, Saltiva destacó la presencia del padre del niño. «Su papá estaba siempre muy presente, lo ayudaba mucho y el nene se apoyaba en su papá muchísimo», sostuvo. Agregó que el padre «era un papá muy cariñoso y presente» y que contaba con el apoyo de una niñera para su cuidado.
La maestra se refirió también a situaciones que, según su recuerdo, generaban angustia en el menor. «Él y su familia habían vivido una situación muy trágica también con su hermano. Y él se había enterado de eso a los 6 años. Esa era su gran angustia», contó. En ese sentido, señaló que «el hecho de no poder gestionar sus emociones lo afectó mucho», aunque no atribuyó una causa a la tragedia.
Saltiva hizo hincapié en la necesidad de incorporar la educación emocional en la currícula escolar. «Yo presenté un proyecto para que dentro de la currícula se incluya Educación Emocional. Porque un niño que sabe gestionar sus emociones es un niño feliz», afirmó. Además, indicó que realizó una capacitación específica y aplicó esas herramientas en el aula: «Es impresionante las cosas que hemos logrado, y las que hemos evitado».
La docente describió al niño como «muy sociable» y «muy activo», con una buena relación con sus compañeros. «Él muchas veces decía que se sentía muy feliz en la escuela. Era su lugar también», recordó.
Sobre el impacto de la noticia en el plantel docente, Saltiva expresó: «Todas las maestras están en shock. Están muy tristes. Muchas veces el plantel pedagógico también necesita apoyo, acompañamiento psicológico. Sus seños están destrozadas».
Finalmente, la maestra reflexionó sobre el rol de los adultos en la contención de los niños: «Los chicos tienen que estar cuidados, protegidos, regular sus emociones y ver hasta dónde llegan los niveles de peligro. El miedo nos protege muchas veces». Y concluyó: «La escuela tiene que estar presente, con los nenes y con las familias. Hay muchos niños que piden a gritos que los escuchen, que los contengan».
