Ante el próximo arribo del Papa León XIV al país, referentes académicos y científicos argentinos presentaron un manifiesto que propone un espacio de articulación plural para el desarrollo ético de la inteligencia artificial, en sintonía con las encíclicas Magnifica Humanitas y Antigua et Nova.
Ante el próximo arribo del Papa León XIV a la Argentina, se retoma su encíclica «Magnifica Humanitas», dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA). En ese marco, un amplio colectivo de científicos, rectores universitarios y referentes académicos del país presentó un «Manifiesto» que propone la creación de un espacio permanente de articulación plural, federal y multidisciplinario.
El documento sostiene que ningún sector por sí solo —ni el mercado, ni la academia, ni el Estado— puede garantizar que la tecnología mantenga un rumbo ético que contemple el bien común. La iniciativa se alinea con las encíclicas «Magnifica Humanitas» y «Antigua et Nova».
Según el texto, la IA, bien concebida y democráticamente gobernada, no reemplaza al ser humano, sino que potencia su capacidad creadora. Se mencionan aplicaciones como la salud preventiva, la educación rural personalizada, la optimización de la producción de las Pymes y la liberación de tareas repetitivas para los trabajadores.
El manifiesto también señala que Argentina se encuentra ante una ventana de oportunidad única para insertarse en un orden global fragmentado y en transición, impulsada por su riqueza en recursos estratégicos como energía, minerales y alimentos. En ese sentido, se destaca el rol de Vaca Muerta y su desarrollo hidrocarburífero, que posiciona al país como un actor relevante en el mercado energético internacional, con impacto en las exportaciones y las cuentas fiscales.
Asimismo, se menciona la demanda global de litio, cobre y minerales críticos, que integra a Argentina en las cadenas tecnológicas del futuro. En cuanto a la seguridad alimentaria, la producción agroindustrial sigue siendo un activo indispensable en un planeta con poblaciones crecientes y restricción de recursos.
El texto subraya la importancia de la integración regional y la cooperación con vecinos como Brasil para potenciar la infraestructura energética conjunta y proteger los intereses del Cono Sur frente a las disputas globales. Además, indica que, en un escenario internacional cada vez más fragmentado, la soberanía ya no se juega solamente en las fronteras, sino también en la capacidad de controlar los recursos, la tecnología y las decisiones estratégicas.
El desafío, concluye el manifiesto, será transformar las ventajas naturales en desarrollo nacional y bienestar social.
