Una trabajadora judicial con funciones de recepción fue sancionada por el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro tras un episodio administrativo. La empleada usaba auriculares en ambos oídos durante su jornada laboral y respondió a los gritos cuando su superior le solicitó que se los quitara.
El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro sancionó a una empleada judicial que cumplía funciones de recepción de personas, tras un incidente ocurrido en una dependencia estatal. Según la resolución del máximo organismo judicial, la trabajadora utilizaba auriculares en ambos oídos durante toda su jornada laboral, lo que le impedía mantener la interacción requerida con los usuarios del servicio y con sus compañeros.
De acuerdo con el fallo, el funcionario a cargo de la dependencia intentó llamar la atención de la empleada en reiteradas oportunidades sin obtener respuesta. Ante la falta de reacción, se acercó hasta su escritorio y le tocó el hombro para recordarle una directiva que ya le había sido advertida previamente: debía quitarse los dispositivos durante el horario de trabajo. La trabajadora respondió «Esto no está prohibido», según consignó el expediente, y el superior se retiró a su despacho para evitar un conflicto mayor.
Minutos después, mientras había usuarios esperando ser atendidos, la mujer ingresó a la oficina del funcionario elevando el tono de voz para cuestionar el llamado de atención. Argumentó que necesitaba la música para concentrarse en un puesto que requiere hablar de forma constante con la gente. Durante el episodio, sostuvo que si alguien necesitaba hablarle debía colocarse frente a su escritorio para que ella pudiera registrar visualmente su presencia, y atribuyó sus gritos a problemas personales.
El caso escaló a un sumario administrativo en el Superior Tribunal de Justicia. Los magistrados reconocieron que no existe una disposición reglamentaria interna que prohíba de forma expresa el uso de auriculares en los tribunales, pero aclararon que esa omisión normativa no otorga impunidad para afectar el servicio de justicia. En el texto de la resolución, el tribunal dictaminó que los auriculares provocaron un aislamiento inaceptable que impidió responder a los requerimientos del servicio y afectó el normal desenvolvimiento de la oficina pública. «Quienes integran el Poder Judicial deben mantener la atención y disponibilidad necesarias durante la jornada laboral», sentenció el tribunal.
La sanción aplicada fue un apercibimiento formal con anotación en el legajo. El tribunal valoró como atenuantes que la trabajadora ofreció disculpas posteriormente y que su historial disciplinario previo se encontraba limpio, aunque cuestionó duramente el tono irrespetuoso de su conducta.
