El escritor y docente publicó su cuarta novela, editada por Random House. En una entrevista, se refirió a los temas de la obra y a su visión sobre la literatura y la sociedad.
El escritor Julián López (Buenos Aires, 1965) presentó su nueva novela, Las iracundas, publicada por Random House. La obra, de carácter epistolar, narra la historia de una mujer mayor que escribe cartas a una antigua amante.
En una entrevista, López explicó que la protagonista está construida a partir de personas reales que admira. «A partir de personas reales que admiro y que poseen ese lenguaje distinguido, construí una suerte de criatura frankensteiniana», afirmó.
El autor sostuvo que la novela indaga en una noción de clase que, según su visión, se ha transformado con el tiempo. «Antes la división de clases estaba claramente demarcada, pero el vínculo no era humillante», declaró.
Consultado sobre la forma epistolar, López señaló: «Toda novela, en el fondo, es una carta remitida a un destinatario incorpóreo: el destino de la escritura es la lectura, no los lectores empíricos».
La novela incluye referencias a figuras de la cultura argentina como Victoria Ocampo, María Moreno y Emilio Renart. «Es un homenaje zumbón y melancólico a una constelación de figuras insoslayables del arte y la literatura argentina del siglo XX», expresó.
En cuanto a la libertad creativa, López manifestó: «El arte permite formular ideas y posturas que uno jamás se atrevería a pronunciar en la vida diaria».
La trama también aborda un viaje por el río Paraná. «El Paraná carga con una gravitación literaria insoslayable», comentó el autor, y agregó que buscó evitar el costumbrismo.
López se refirió además al lugar del asombro en la literatura: «El algoritmo anula la sorpresa porque nos ofrece lo que ya aprobamos de antemano. Frente a esa domesticación, el arte y los libros de poesía son una trinchera».
Sobre la realidad social, el escritor afirmó: «Lo que más me aterra del clima social es el goce por el odio hacia los pobres».
El autor también valoró los espacios públicos de lectura: «Saber que mis libros están en bibliotecas públicas y que se consultan sin mediación económica me da una satisfacción inmensa».
Respecto de la enseñanza de la escritura, López indicó que en la Universidad Nacional de las Artes insiste en «rescatar el valor del aburrimiento y de lo inútil».
La novela incluye pasajes sobre la sexualidad en la vejez. «Me interesaba explorar una sensualidad que brota en un cuerpo que se desvanece», explicó.
López también se refirió a la inclusión de cartas de otros personajes: «Quería que la narración fuese interrumpida por otra clase de literatura».
Finalmente, sobre la música popular en su prosa, mencionó: «Crecí durante la dictadura escuchando a Violeta Parra y, a la vez, fui devoto del pop comercial, de Los Iracundos y de los melodramas».
Julián López nació en Buenos Aires en 1965. Publicó los poemarios Bienamado (2004) y Meteoro (2020), y las novelas Una muchacha muy bella (2013), La ilusión de los mamíferos (2018) y El bosque infinitesimal (2022). Sus obras han sido traducidas al francés, inglés, italiano y neerlandés. Se desempeña como docente en la Universidad Nacional de las Artes.
