Luego de una extensa disputa por la ocupación de su casa, una mujer logró recuperar su propiedad en El Calafate. Al ingresar, descubrió pintadas que aludían a un hecho de violencia sexual que la afectó profundamente.
Una mujer recuperó su vivienda en El Calafate tras una disputa que se extendió durante años y, al ingresar nuevamente a la propiedad, se encontró con pintadas en las paredes que generaron preocupación. El hecho ocurrió luego de un extenso conflicto por la ocupación del inmueble adjudicado por el IDUV (Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda).
La mujer había atravesado una situación prolongada de conflicto vinculada a su vivienda, que según su testimonio se extendió por varios años. En ese período, la propiedad había quedado ocupada por un familiar, lo que derivó en reclamos, denuncias y pedidos reiterados de restitución. De acuerdo con su relato, “estuve casi tres años pidiéndole que me devolviera la casa”, en un contexto en el que también afirmó haber recibido amenazas.
La situación se mantuvo sin resolución durante un largo tiempo, pese a las gestiones realizadas. En paralelo, el caso involucró al IDUV, donde la mujer sostuvo que no obtuvo una intervención clara. Según su versión, desde el organismo le indicaron que se trataba de un conflicto personal y que debía resolverlo por su cuenta.
Con el paso del tiempo, la situación sumó elementos confusos, incluyendo versiones cruzadas sobre el estado de la vivienda y su administración. Incluso se registraron distintas respuestas oficiales respecto de la situación del inmueble.
La resolución llegó de manera inesperada, cuando finalmente la mujer recuperó el acceso a su casa, donde un hombre encapuchado entregó la llave y se fue. Sin embargo, al ingresar se encontró con un escenario grave. Encontró pintadas en las paredes del interior de la vivienda, vinculadas con un hecho de violencia sexual sufrido. “No sé cómo sabían eso, es algo que no tenían que saber más allá del juzgado. Lo peor es que lo vieron mis hijos”, señaló angustiada la mujer.
