La Cooperativa CALF salió a rebatir las afirmaciones de ACIPAN, que había señalado que la tarifa eléctrica de Neuquén figura entre las más altas del país.
La discusión sobre el costo de la energía eléctrica en Neuquén llegó a un nuevo capítulo. La Cooperativa CALF respondió públicamente a la Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (ACIPAN), que había difundido un informe señalando que la tarifa eléctrica de la ciudad se encontraba entre las más elevadas del país. La cooperativa cuestionó tanto los datos utilizados como la metodología de comparación.
Según CALF, el análisis de ACIPAN se apoyó en el Reporte de Tarifas y Subsidios N° 38 del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet. El problema, según la cooperativa, es que la tarifa empleada en ese informe para representar a Neuquén no corresponde a la que efectivamente aplica CALF. Ese punto es presentado como el principal error de base en la lectura de ACIPAN.
La cooperativa también señaló que el propio IIEP advierte expresamente en su metodología sobre los riesgos de comparar cuadros tarifarios de distintas provincias sin analizar previamente las condiciones regulatorias, geográficas y operativas de cada jurisdicción. CALF considera que esa advertencia fue pasada por alto en la interpretación que difundió ACIPAN.
Para respaldar su posición, la cooperativa recurrió a un segundo estudio: el Observatorio de Tarifa Eléctrica Argentina (OTEA), elaborado por la Universidad Nacional del Sur y el Conicet. Según ese relevamiento, la tarifa residencial de CALF se ubica en valores cercanos al promedio nacional. Para las pequeñas demandas comerciales de hasta 10.000 kWh mensuales, sus costos aparecen entre los más competitivos del país, y los valores aplicados a grandes usuarios también se encuentran dentro de parámetros similares a los registrados a nivel nacional.
El eje central de la defensa de CALF no está en el valor nominal de la tarifa sino en la relación entre ese costo y los ingresos de los usuarios, un indicador conocido como asequibilidad. Según un estudio citado por la cooperativa, los usuarios destinan en promedio el 1,98% de sus ingresos al pago de la electricidad, porcentaje que ubicaría a CALF entre las diez distribuidoras más accesibles del país.
La cooperativa también destacó las particularidades estructurales de la Patagonia: mayores salarios, largas distancias, baja densidad poblacional y condiciones climáticas más exigentes incrementan los costos de distribución respecto de otras regiones. «Las comparaciones deben incorporar variables como los ingresos, la densidad de usuarios, la infraestructura disponible y los costos operativos», argumentó la entidad, señalando que esos factores son tan relevantes como el valor final de la factura.
