El presidente Javier Milei se refirió a la falsa noticia difundida por la actriz Florencia Peña sobre el padre de Lionel Messi y cuestionó a los medios de comunicación.
El presidente Javier Milei se pronunció a través de su cuenta de X sobre la información falsa difundida por la actriz y conductora Florencia Peña durante un programa del canal de streaming Luzu TV, en el que afirmó erróneamente que había fallecido el padre de Lionel Messi.
En su mensaje, Milei afirmó: “Cuando uno cree que ya lo ha visto todo por parte de los medios de comunicación, determinados personajes se ocupan de recordarnos que siempre se puede caer más bajo, siempre pueden decir una aberración peor y siempre pueden infligir más daño”.
El mandatario calificó las declaraciones de Peña como “aberrantes e inescrupulosas” y sostuvo que “igual serían aberrantes si la información hubiera sido cierta, ya que hacen a la vida privada de un ciudadano”.
Milei también señaló que lo ocurrido refleja “la impunidad con la que algunos individuos creen que pueden operar por el simple hecho de tener un micrófono o una pluma en la mano, como si ese hecho implicara no solo que no tienen que chequear la información que reproducen, sino que tampoco deben atenerse a las cuestiones más elementales de decencia humana, moral o respeto por la verdad”.
El presidente valoró la decisión de Luzu TV, que comunicó la desvinculación de la conductora y del equipo de producción. Al respecto, declaró: “También vale la pena destacar que, a diferencia de lo que ocurrió en el caso de esta chimentera de poca monta, al menos el canal tuvo la decencia de rectificar la información y echar a este personaje nefasto, cosa que no ha sucedido ni una sola vez con los medios de comunicación o periódicos que cuentan en sus filas con infinidad de periodistas que se han cansado de ensuciar, calumniar o injuriar a todo el mundo, con el amparo de los editores y/o dueños de medios que los encubren bajo el pretexto de estar haciendo ‘periodismo’”.
Finalmente, concluyó: “Por lo menos los chimenteros de espectáculos no pretenden señalar desde el banquito de la moral o las buenas costumbres, mientras cobran pauta de los políticos para sostener medios que, si sólo dependieran de su audiencia, ya hubieran quebrado”.
