Un criancero de Covunco Abajo reportó la muerte de 50 chivas madres preñadas y otras 10 heridas tras un ataque de pumas. Denuncia falta de intervención del Estado provincial.
El jueves pasado, al caer la noche, pumas ingresaron al puesto de don Segundo Parada en Covunco Abajo y atacaron a su majada. De los 150 animales que había sacado al campo, regresó con menos de la mitad. Murieron 50 chivas madres preñadas y otras 10 quedaron heridas.
Parada, que lleva 20 años asentado en la zona, afirmó que no es la primera vez que sufre pérdidas por ataques de pumas. «Ya me pasó con caballos, con terneros, con las pocas ovejas que me quedaban y las tuve que vender. Así como a mí, también a mis vecinos», declaró.
Según Parada, los ataques no se deben a necesidad de alimento. «No atacan por hambre. Esto lo hacen las madres puma para enseñarle a cazar a las crías. Matan por enseñar», sostuvo.
El criancero señaló que las autoridades de control no intervienen. «Fauna no hace rastreo de los pumas, no vienen a ver el desastre. Pero si un criancero mata uno por defender su fuente de ingresos, ahí sí aparecen y te cobran multas», dijo.
Además, indicó que al reportar pérdidas masivas ante Senasa, los productores pueden ser sancionados. «Para Buenos Aires es imposible que pierdas tantos animales. Pasa lo mismo si se mueren por temporal. Perdés por el clima, perdés por los pumas, y después te multa el Estado por perder», explicó.
Parada también mencionó problemas estructurales en Covunco Abajo: falta de agua potable, mal estado de rutas y escaso mantenimiento por parte de Vialidad provincial.
El productor reclamó que Fauna «esté presente en zonas rurales y que tenga monitoreo de los ejemplares que circulan en cada zona» y exigió «medidas urgentes de los entes de control para evitar sucesivos ataques de pumas y pérdidas incalculables para los productores y crianceros».
