El presidente de la Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros de Chubut (CAPEM), Gerardo Cladera, informó que la provincia cuenta con 30.000 toneladas de uranio y que dos proyectos en la meseta central, Cerro Solo y Laguna Salada, podrían abastecer la demanda nacional y generar excedentes exportables, aunque la Ley 5001 provincial impide su desarrollo.
El presidente de la Cámara de Proveedores y Empresarios Mineros de Chubut (CAPEM), Gerardo Cladera, informó que la provincia cuenta con 30.000 toneladas de uranio. En declaraciones al programa Actualidad 2.0, Cladera indicó que esa cifra es inferior a las 300.000 toneladas mencionadas días atrás por el asesor presidencial Santiago Caputo, y la calificó como “exagerada”.
“Yo calculo que quisieron decir 30 mil, pero igual es una cifra enorme si uno piensa que Argentina consume unas 200 toneladas anuales”, afirmó Cladera. Según explicó, el contexto internacional volvió a posicionar al uranio como un recurso estratégico, tras años de baja inversión posteriores al accidente nuclear de Fukushima, en Japón. Actualmente, el mineral cotiza entre 85 y 90 dólares la libra, casi el doble de los valores registrados entre 30 y 50 dólares en los años posteriores a ese accidente.
Cladera detalló que los proyectos más avanzados son Cerro Solo y Laguna Salada, ambos ubicados en la meseta central chubutense. Ambos cuentan con años de exploración, estudios metalúrgicos y definición de reservas, pero enfrentan el límite impuesto por la Ley 5001, que prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro en Chubut. “El uranio no utiliza cianuro”, remarcó el geólogo y dirigente empresario. En el caso de Laguna Salada, describió una extracción superficial, con el mineral disperso entre arenas y rodados a pocos metros de profundidad. “La explotación sería similar a una cantera de áridos. Se extrae el material, se separa el uranio y luego se vuelve a colocar todo en el mismo lugar, con revegetación posterior”, explicó. Sin embargo, reconoció que el carácter “a cielo abierto” del método mantiene el conflicto interpretativo con la legislación provincial. “Para nosotros la ley podría interpretarse de otra manera, porque prohíbe minería a cielo abierto y con cianuro. Sin cianuro debería poder discutirse”, sostuvo. Cladera admitió que no existen actualmente avances concretos desde el plano político o judicial para destrabar esa discusión.
Otro de los puntos sensibles vinculados a los proyectos es la disponibilidad hídrica en la meseta central. Cladera indicó que las compañías realizan nuevos estudios hidrogeológicos y económicos. “Todo depende de la velocidad de explotación y de la disponibilidad de agua en la zona. En estos proyectos normalmente el agua se recicla”, aseguró. También explicó que los cálculos originales de reservas y costos fueron realizados entre 2008 y 2010, por lo que las empresas están reevaluando los proyectos bajo las condiciones actuales del mercado internacional. En el caso de Laguna Salada, mencionó que el proyecto es impulsado actualmente por la firma canadiense Jaguar Uranium, a través de la razón social Ontario, titular de los cateos en la provincia. Cladera estimó que entre Cerro Solo y Laguna Salada existirían entre 10 mil y 15 mil toneladas de recursos identificados.
El titular de CAPEM también advirtió que Argentina no cuenta actualmente con ningún yacimiento de uranio en producción y que el país venía importando mineral desde Kazajistán, proveedor que redujo exportaciones hacia mercados occidentales. “No tenemos hoy ningún proyecto activo. Y eso empieza a generar preocupación sobre cómo abastecer nuestras centrales nucleares”, afirmó.
