El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Chubut, Eduardo Molina, cuestionó el anteproyecto de ley que el oficialismo enviaría al Congreso para la comercialización de medicamentos. Alertó sobre los riesgos sanitarios de habilitar plataformas digitales para su comercialización.
El anuncio de un anteproyecto de ley de desregulación que el Gobierno nacional buscaría enviar al Congreso volvió a encender las alarmas en el sector farmacéutico. Entre los distintos cambios que impulsaría la iniciativa aparece la liberalización de la venta de medicamentos, una medida que permitiría su comercialización a través de plataformas digitales, como Mercado Libre.
Desde el Colegio de Farmacéuticos de Chubut expresaron un fuerte rechazo a la propuesta. Su presidente, Eduardo Molina, sostuvo que el proyecto representa un riesgo para la salud pública y advirtió que detrás de la iniciativa existe un interés comercial que busca transformar al medicamento en un producto de consumo más.
«Lo primero de lo que tenemos que hablar es de qué es un medicamento. Porque no es un bien comercial, sino un bien social. Tiene que tener acceso toda la sociedad. Y para eso lo primero que debe dar es seguridad», afirmó.
En ese sentido, explicó que esa seguridad está garantizada por el funcionamiento de las farmacias habilitadas y el rol profesional del farmacéutico. «Esa seguridad la da el farmacéutico y la farmacia, que es un lugar habilitado por Salud Pública, con controles estrictos sobre cómo se almacenan los medicamentos, cuál es su origen y cómo se mantienen. El que está a cargo es un farmacéutico, un profesional con título de grado y experiencia. Esto le da tranquilidad al cliente y es el ejercicio legal de la farmacia como profesión», remarcó.
Molina recordó que una iniciativa similar ya había sido incluida en el DNU 70 impulsado por el Gobierno nacional y que finalmente no prosperó. «Este proyecto de ley que se va a elevar al Congreso, en el título quinto trata sobre las farmacias. Propone la desregulación total, tal como sucedía con el DNU 70, que pretendía lo mismo. La Confederación Farmacéutica y los colegios presentamos una medida cautelar y eso se tiró para atrás», señaló.
Para el dirigente, los argumentos utilizados para impulsar la reforma no se corresponden con la realidad del mercado farmacéutico argentino. «Acá se busca, por intermedio de falacias y mentiras, convertir al medicamento en un bien comercial. Dicen que el medicamento acá cuesta 20 veces más que en Europa, pero eso es mentira», sostuvo.
En ese marco, explicó que los farmacéuticos no tienen margen para fijar valores. «El farmacéutico no puede ponerle precio al medicamento. Está absolutamente regulado. Hay un precio fijo en todo el país, acordado entre los laboratorios y el Estado. Además, muchas veces los medicamentos en Argentina son más baratos que en otros países», indicó.
Según Molina, ese tipo de planteos buscan justificar una apertura que tendría como principales beneficiarios a las plataformas de comercio electrónico. «Estos argumentos buscan justificar algo que en realidad está detrás de algún tipo de negocio. Hay aplicaciones de compra y venta que quieren hacer un negocio con la venta de medicamentos. Es como cazar dentro del zoológico», cuestionó.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos advirtió que permitir la venta de medicamentos fuera del circuito habilitado implicaría perder los controles sobre la trazabilidad de los productos y podría favorecer el ingreso de medicamentos falsificados o de origen ilegal.
«Los riesgos están primero porque es una actividad ilegal y pueden conducir a un riesgo sanitario muy fuerte», expresó.
Además, recordó antecedentes ocurridos en el país durante los primeros años de este siglo. «A comienzos de siglo pasaba que se falsificaban medicamentos, se contrabandeaban, y terminó con gente presa y, lamentablemente, gente muerta. Esto pasa por la falta de trazabilidad», afirmó.
También rechazó el argumento de que una mayor liberalización generaría una baja en los precios. «Intentan instalar que gracias a esto los medicamentos serían más baratos, lo cual es mentira», aseguró.
Pese a la preocupación por el avance del proyecto nacional, Molina destacó que la provincia cuenta con una legislación propia que protege el funcionamiento del sistema farmacéutico. «Por suerte la provincia de Chubut está cubierta porque tiene una ley de farmacias, la Ley 10/71. Esa norma impide estas actividades en Chubut», explicó.
Según indicó, aunque el Congreso avance con modificaciones sobre la legislación nacional, la normativa provincial continuará vigente. «En el Congreso se reformaría la ley nacional, pero en este sentido Chubut se regula sola. Nuestra ley de farmacias impide todo esto. Vender medicamentos fuera de la farmacia está penalizado judicialmente», remarcó.
Finalmente, Molina señaló que existe preocupación entre las entidades farmacéuticas de todo el país, especialmente en aquellas provincias que no cuentan con una legislación específica.
«Nosotros estamos en contacto con los colegios de farmacéuticos del país y las provincias que no tienen ley de farmacias están más que preocupadas. Es un absurdo. Acá hay una compañía, una empresa, pujando hace rato para hacer esto», concluyó.
